Osete Pardete

No vivimos en el siglo XVI

O sí…?

A veces voy a un lugar a comer y a veces la mayor sorpresa no está en lo que voy a ingerir, si no en lo absurdo de determinadas normas que los empleados han de cumplir porque algún “iluminado o iluminada” cree que acierta en su desfasada idea sobre la imagen que sus empleados han de mostrar a los clientes.

Hay sitios y “sitios”, es decir, que puedo entender tratar de mantener en determinados lugares una homogeneidad en los empleados de cara a sus clientes, pero no es el caso que me ocupa y por el que escribo este post, si no que se lleven a cabo estas prácticas en lugares de comida rápida, bares de barrio, restaurantes sin categoría específica y donde el personal es joven especialmente.

Seña de identidad y respeto

Me sorprende sobremanera obligar a un trabajador que lleva un tatuaje a que se lo tape, a quien lleva piercings que los oculte, al que lleva el pelo verde o rosa que no se le vea…, ¿a caso me sabrá mejor la comida si ignoro la existencia de empleados con estas “características”?

chica con un piercing en la nariz

Sinceramente, prefiero mil veces que me atienda personal con educación y profesionalidad y con sus tattoos, piercings, dilataciones, pelo verde o rosa antes que la misma persona con esparadrapos, tiritas o vendas para ocultar lo evidente, además que no puedo evitar pensar que si se despega y cae en la comida y no se da cuenta, estoy seguro que no vuelvo más a ese sitio, sin ser además el empleado o empleada culpable de ello, sino quién le obligó a tapar aquello que le hace único, que forma parte de su personalidad y que además hoy día, en pleno siglo XXI es muy común y está normalizado.

cocinero con tatuajes

Estrella Michelín

Uno de los cocineros más famosos de España, y en plena cresta de la ola, además de ser jóven, innovador, creativo, profesional y disciplinado, resulta que su imagen es precisamente otra de sus características por las que resulta fácil saber quién es.

¿Te imaginas que Michelín no le hubiese concedido el galardón por llevar dilataciones o por llevar una cresta, por raparse, por sus tattoos…?

Yo sinceramente no sólo no me lo imagino, si no que alabo que Michelín demuestre que el valor de su galardón no está basado en la imagen en sí del responsable del restaurante al que galardona, si no a otros valores que quedan muy por encima de un tatto a la vista del público al que se le va a servir el plato cocinado.

Respeta a tus empleados

Desde aquí aprovecho para pedir respeto hacia los empleados que se ven obligados a tapar sus tattos, piercings, dilataciones, etc. Esto es algo muy personal y no es invasivo ni dañino para quienes no les gusta llevarlos, pero exigirle a quien sí los lleva que se los tape me parece deleznable en la época que vivimos.

Como cliente no sólo no me molesta que la persona que me atiende lleve tattoos, piercings, etc, sino que me molesta ver cómo no se les respeta al obligarles a taparlos.

Y tú, ¿qué opinas?

Nos gustaría leer tu opinión al respecto, puedes comentar la entrada si quieres 😉

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